Cómo diferenciar cuando están enfermos y cuando están tristes.

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Vida
Tags: Emociones, Salud, Atención, Comprensión, Atención

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Esto generalmente es más visible cuando son pequeños y no logran todavía comunicarse bien. Puede suceder que han estado un poco desanimados y han dejado de comer, pero además lloran todo el tiempo.

¿Cuáles son los síntomas que se pueden confundir entre un malestar físico y uno emocional?


  • Duerme poco en la noche o mucho en el día
  • Cambio en sus hábitos alimenticios, poco o mucho
  • Se siente cansado o le falta energía para estar con sus amigos o su familia
  • Cambios de humor
  • Lloran o se quejan de dolor en el cuerpo (cuando es emocional a veces lo somatizan)


Pero cómo puedes darte cuenta si se trata de enfermedad si aún no lo has llevado al médico. Suele suceder que los niños a veces tienen rachas de mal humor debido a los cambios y procesos de maduración.  Por ejemplo, se pueden percibir más irritables a los dos años cuando están en un proceso de desarrollar su independencia y no pueden comunicarse bien. Y hay temporadas que su apetito disminuye, en esos casos te darás cuenta que es hasta cierto punto normal y no hay porqué alarmarse.

Sin embargo debes valorar si por ejemplo ha estado expuesto al contagio con otros niños en su escuela o amigos cerca de casa y entonces comenzar a revisar la garganta, o tomar la temperatura. Si hay algún cambio o sospechas que se ha contagiado o pudo haber desarrollado un resfriado de un día, que por ejemplo, no lo abrigaste bien, es necesario llevarlo con el médico.

¿Por qué es importante averiguarlo? Porque sin duda se trata del bienestar de nuestros hijos y hay ocasiones donde estamos confundiendo un berrinche o una pataleta con una llamada de auxilio; ¡Me está doliendo algo y no sé cómo decirte mamá!

Si en cambio, lo has llevado con al médico y no se reporta nada fuera de lo normal, entonces sería bueno investigar si en la escuela ha tenido algún problema con algún compañerito o si ha pasado algo con las personas que lo cuidan. Si es un poco mayor y ya se comunica, pregúntale que es lo que le está molestando, puede que esté pasando por algo a lo que no has puesto atención. Cuando esta conducta continúa, tal vez sea tiempo de buscar un terapeuta.

Si es de una u otra forma debes tomar en cuenta que no puedes pasar de largo y que tenemos que poner el cuidado necesario para ayudarlos a sentirse mejor. Es una buena oportunidad de enseñarlos a expresar sus emociones y a aprender a hablar sobre sus necesidades.

Con el tiempo será mucho más sencillo que vallan a ti para contarte cuando se sienten tristes o pedir ayuda si se sienten mal.  Cuéntanos alguna experiencia donde te diste cuenta de esto.


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