Involúcrate activamente en la vida de tus hijos, más allá de ser proveedor.

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Vida
Tags:  Compromiso, educación, bienestar, comunicación, confianza, abrir el corazón.

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Es cierto que proveerles de lo necesario es una parte importante del bienestar familiar, pero si estamos inmersos en nuestras actividades sin poner atención a lo que nuestros hijos viven, sienten y piensan cada día, estamos siendo solo proveedores.

Esto tiene sus desventajas, pensarás que ya es bastante complicado mantener el trabajo y que es suficiente con tener el estrés diario de ir y venir por la ciudad, y que es toda una proeza mantener las finanzas sanas y el alimento en la mesa. Bueno, no solo de pan vive el hombre. Así que también debemos tratar de cuidar eso que no se ve, pero que se siente y se percibe cada vez que nuestros hijos abren la boca y nos cuentan lo que pasa.

Romper esta barrera de ser sólo el proveedor implica dos cosas fundamentales, primero hacer a una lado la actitud de no querer saber nada más del mundo después del trabajo, piensa que tu familia es el pequeño mundo por el cual tú te esfuerzas, vale la pena saber que le ocurre. Segundo, la comunicación es muy importante se vale abrir el corazón y decir; “Me siento cansada, pero también me interesa saber qué piensas, cómo te sentiste en la escuela, si pudiste lidiar con el estrés de tu examen”.

Te aseguro que sincerarte con tus hijos crea una comprensión que también genera actitudes que te conmueven. Alicia nos compartió su experiencia:

-Hace algunos años yo comenzaba mi carrera como reportera freelance, siempre le expliqué a mi  pequeña hija Valentina, lo que significaba para mi salir de repente a cubrir algún evento de noche. Ella tenía 9 años y necesitaba irme casi llegada la hora en que ella debía dormir.

Estábamos solas y obviamente me preocupaba aunque siempre hubiera alguien cerca de ella. Tan pronto acababa el evento, volvía a casa entrada la medianoche. Siempre me conmovió ver el grado de comprensión que tuvo Vale, en la mesa me dejaba un delicioso plato de frutas con yogurt y miel. Y una pequeña nota que decía; “Mami, espero no estés tan cansada, estuve bien, que pases buenas noches, te amo”. Sin olvidar que al llegar a mi recámara, tenía lista mi pijama y mi cama para descansar.

¿Hay algo mejor que recibir esa clase de apoyo? En una pequeña familia como la de Alicia, se creó un vínculo. Donde hubo una comunicación sincera y hubo comprensión real de las necesidades tanto de la mamá como de la hija. Creó un sentido de autonomía y responsabilidad en Valentina. Esto formó un equipo entre ellas, porque constantemente se alimentó la comunicación, hubo un apoyo correspondido. Cuando eso sucede no solo estamos dando, sino que podemos recibir y disfrutar de estas extraordinarias muestras de comprensión, por parte de nuestros hijos.

Eso es distinto y el resultado siempre será diferente si sólo decimos: “Estoy cansada, no me molesten”. ¿No lo crees?


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