¿Cómo preparar a los niños para ir a la guardería?

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Educación
Tags: Guardería, Daycare

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La adaptación a la guardería es muy importante para que la vida familiar tome un nuevo rumbo. Es difícil para los padres que ven crecer a sus pequeños y que se enfrentan a sentimientos que van desde la nostalgia hasta la culpa. Pero además, los pequeños se enfrentan a un nuevo mundo, donde deberán compartir con más niños y con cuidadores hasta ahora desconocidos. No existe una fórmula mágica, pero sí podemos darte algunas ideas para que ayudes a tus niños en este proceso.

El proceso no es fácil para nadie. Deberás ser especialmente empático con el niño, sobre todo si le está costando la adaptación. La entrada a la guardería se da generalmente por necesidad o por decisión de los padres, pero los niños sí resienten el hecho de separarse de su entorno natural hasta entonces. Escúchalos y entiéndelos, especialmente si estamos hablando de niños de más de un año de edad.

Hablen de lo que sucederá, antes de que suceda. Puedes hacerlo hablando o a través de juegos donde emulen las dinámicas de una escuela. Incluso hay programas de TV que pueden ayudarte. Cuéntales qué sucederá, qué puede esperar de esta nueva etapa. No es bueno sorprenderlos con un cambio de estilo de vida de buenas a primeras.

De poco en poco. Una buena idea, si el tiempo se los permite, es llevar al niño a la guardería primero por ratos cortos y paulatinamente irle estirando el tiempo que permanece ahí.

Darle tiempo al tiempo. El proceso de adaptación puede tomar tiempo. Es bueno consultar con la escuela cuáles son sus políticas al respecto y por otro lado, no perder la paciencia. Algunos centros educativos permiten que los padres pasen con los niños hasta su salón los primeros días, por ejemplo. Los niños irán conociendo su entorno paulatinamente, y seguro tendrá días buenos o malos. Con el tiempo, se dará cuenta que está seguro, que se divierte y que está estableciendo relaciones con otros niños.

Establecer una rutina. Así podrán tener tiempo para despertarse, alistarse y, muy importante, que desayunen. Eso permitirá llegar más relajados y sin agobios.

Objetos de apego. Revisa con la escuela si es posible que el niño lleve algunos objetos cotidianos a los que esté apegado: un juguete, una cobija, etcétera. Esto le ayudará a sentirse protegido.

No desaparezcas. Por más que llore y tú te sientas fatal, siempre hay que despedirse. Así el niño sabrá que te fuiste pero no se sentirá abandonado. Aprovecha para avisarle que se quedará un rato ahí y que volverás por él.

Tiempo de calidad en casa. Seguro, sobre todo en los primeros días, el niño demandará más tiempo con sus padres. Aprovechen los ratos que están juntos para darse tiempo de calidad: jueguen, abrácense, díganse que se quieren. Es importante que los niños sigan teniéndolos como referentes.

Piensen positivo. Si el niño ve mala actitud de sus padres ante cualquier circunstancia, los imitará. Si los ve convencidos, contentos y seguros ante esta etapa, seguro se sentirá más dispuesto.

Involúcrense. Infórmense de las actividades de la escuela e intenten involucrarse, hasta donde sea debido, y darles continuidad en la casa. Así, si el niño está aprendiendo los colores, en la etapa de juego en casa pueden jugar algo relacionado.

Alimentación balanceada y familiar. Si es posible, en un comienzo especialmente, es buena idea que le mandes tú la comida al niño y no usar el servicio de comedor. Además de asegurarte que comerá balanceadamente, no tendrá que acostumbrarse a una nueva sazón o a alimentos desconocidos.

Las madres de Corazón de Mamás nos comparten sus experiencias, no te quedes fuera.


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