¿Cómo tener un destete fácil para todos?

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Comida
Tags: Lactancia, destete, destete respetuoso, alimentación complementaria

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La lactancia más allá de ser la forma más sana para que un bebé se alimente durante sus primeros meses, es una de las formas en las que una mamá y un bebé crean lazos de intimidad. Si embargo, es un proceso que no puede, ni debe, durar para toda la vida. El destete debe darse de manera respetuosa, tanto para la madre como para el lactante, aunque en ocasiones debe darse por situaciones ajenas al control de sus principales protagonistas.

No es un proceso fácil, es natural que las madres, sobre todo si han tenido procesos de lactancia exitosa o prolongada, experimenten tristeza, culpa y otras sensaciones negativas. Sin embargo, debe entenderse como un fase más hacia la formación de la independencia de tu hijo. Paulatinamente verás cómo adquiere nuevas herramientas y habilidades para vivir una vida plena.

Existen diferentes tipos de destete:

  • El abrupto, que es el que se da en casos que podríamos llamar de emergencia: inicio de una quimioterapia, consumo de algún medicamento contraindicado o enfermedad de la madre. Este tipo de destete no es muy recomendado, ya que puede generar sentimientos de estrés o abandono en el bebé.
  • El natural, paulatinamente el niño va interesándose en otras actividades o alimentos y pierde el interés por el pecho, incluso puede rechazarlo.
  • El respetuoso. Es una decisión que toma la madre y se da en un proceso lento y consensuado. Según la Liga Internacional de la Leche, este es el tipo de destete recomendado.

La recomendación internacional es que el destete suceda después de los seis meses de edad, pero no hay una recomendación de cuál es la edad máxima en la que un niño deba hacerlo. Así que la regla simplemente se basa en respetar los ritmos vitales tanto de madre, como de hijos lactantes. Culturalmente, se tienen razones para el destete que no son válidas, tales como la presión social, el regreso al trabajo, la toma de medicamentos o un nuevo embarazo. Todas estas, está comprobado, están más relacionados con el rechazo a procesos de lactancia prolongada, más que a razones científicas.

Entonces, ¿cuándo empezar?

Cuando tú lo decidas o cuando veas que el bebé lo desea. Intenta que suceda en una etapa de vida donde no estés atravesando por otros cambios complejos: de casa, de ciudad, un nuevo embarazo, enfermedad de cualquier miembro familiar, etcétera.

El destete respetuoso habla de respetar el ritmo de destete de cada niño, puedes ir reduciendo paulatinamente las tomas e ir poniendo pequeñas reglas implícitas: solo pecho en la noche, solo pecho cuando estamos en casa, etcétera. Además, habla de consultar con el doctor cuál es la mejor manera de retirar paulatinamente la lactancia y con el pediatra para saber cómo complementar correctamente la alimentación de nuestros hijos. La clave está en la fórmula “no ofrecer, no negar”: si el niño pide, dáselo, así se evitan sentimientos de rechazo. Si no lo pide, no le des, así se va espaciando y paulatinamente no pedirá más.

Si bien el proceso puede ser lento y durar varios meses, durante este tiempo tanto la madre como el hijo podrán irse preparando afectiva y nutricionalmente para el cambio.

No creas que el vínculo se rompe, aprovecha este periodo para encontrar otras formas de mostrar afecto. Disfruta cada etapa.


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