¿Cuándo cambiar a tu pediatra?

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Salud física
Tags: Salud física, Toda Edad, Hijos, Pediatra

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Muchas personas son muy importantes en la crianza de nuestros hijos. Sin duda alguna los pediatras son imprescindibles dentro de ella. Desde su nacimiento, ellos nos dan las pautas de los primeros cuidados, nos orientan sobre el tipo de alimentación, nos ayudan a resolver nuestras dudas médicas cuando se enferman, llevan controles importantes sobre su crecimiento que permiten confirmar que se  están desarrollando adecuadamente.

Cuando eliges a tu pediatra, es porque tuviste una empatía con él, porque concuerda su método con tu criterio. Pero hay ocasiones que nuestras necesidades cambian o simplemente ya no responde a nuestras expectativas.

Esto no solo les sucede a las madres primerizas, nos puede pasar a todas.  Una corazonada que nos hace principalmente pensar en cambiar, es la pérdida de la confianza.

Esto puede darse si percibes que no te trata con amabilidad, si sientes que eres criticada sobre la forma en cómo atiendes a tu hijo, te ridiculiza, no responde a tus dudas con claridad, si sientes que te oculta información o se molesta si lo llamas para resolver alguna duda.

Un factor muy importante es, cuando el tratamiento médico no funciona para aliviarlo y tienes que ir a consulta más de dos o tres veces en un corto periodo de tiempo.

Esto sin duda nos genera un desgaste, primero el económico. Que si bien es cierto que la salud de nuestros hijos lo vale, lo esperado es que podamos recibir el tratamiento adecuado desde un principio, porque es un hecho que el pediatra tiene que llevar un registro detallado donde puede reconocer las características y el tipo de paciente que es.

Y por otro lado, no es bueno que emocionalmente tengamos que sufrir un estrés adicional por no poder encontrar un trato que nos limita y no nos brinda una atención y orientación para aliviar las necesidades de nuestros hijos, ya sea dentro de su desarrollo o en caso de enfermedad.

Así que, si has pasado por estas situaciones, es hora de cambiar a tu pediatra. Recuerda que una relación amable, armoniosa, basada en la confianza permite hacer un diagnóstico adecuado, porque una comunicación efectiva ayuda a sacar buenas conclusiones.

Algunas de las cualidades que debes observar al elegir están que sea un profesional de tiempo completo, accesible, organizado y experto en mantener registros, Con actitud de servicio, interés por el desarrollo y cuidado del niño y adolescente, ser sólido a nivel emocional, atento y paciente para escuchar, que esté abierto a recibir las opiniones de los padres, al diálogo y que al comunicarse sea claro y preciso con los demás.

Sin culpas, si sientes que es tiempo, escucha tus corazonadas.  ¡Haz el cambio! Tal vez es momento de platicar con otras mamás, siempre será bueno escuchar sus opiniones y preguntar sobre la experiencia con el pediatra.

Cuéntanos si has tenido alguna situación que te haga pensar en cambiar a tu pediatra.


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