¿Tu hijo se cae todo el tiempo? ¿Es tiempo de llevarlo al ortopedista?

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Salud física
Tags: Ortopedia, caídas, caminar, marcha, escaleras, escalar, niños, toddlers

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Antes que nada, recuerda que cada niño tiene un desarrollo diferente. Algunos pequeños caminan muy pronto, otros hablan como periquitos desde pequeños, pero se tardan más en aprender a caminar, etcétera. Además de que puedan hacer “solitos”, la práctica va haciendo que cada niño vaya encontrando estabilidad al caminar. Sin embargo, en este proceso, las caídas con más comunes de lo que crees y es por esto que hagas una observación detallada antes de entrar en pánico.

Los niños comienzan a caminar entre el año y los 15 meses, aunque hay algunos que comienzan precozmente (10 meses) y otros que se tardan hasta los 18 meses. Durante el primer periodo, en lo que se establece la marcha, es muy común que los niños se caigan. Los primeros pasos no son estables, generalmente caminan como un pato, con las piernas separadas y balanceándose de un lado al otro. Además, es común que los niños no calculen la distancia a los obstáculos en su camino, a los puntos de apoyo, etcétera.

Un primer signo de alerta, que requiera que el niño debe ser llevado a una consulta pediátrica, es si sobrepasó el año y medio y aún no camina. En esta cita, el doctor deberá revisar los antecedentes del niño, el tono y fuerza muscular y su desarrollo neurológico. De ser necesario, deberá remitir al niño a algún especialista.

Conforme el niño va practicando, paulatinamente irá desarrollando otras habilidades como correr, saltar y subir y bajar escaleras. Con cada habilidad que vaya fortaleciendo, vendrán nuevas caídas, moretones y raspones. En esta etapa es necesario que se tomen medidas de seguridad en casa y en el resto de lugares habituales del niño, para prevenir accidentes, que por desgracia son comunes: tener barreras en las escaleras, protectores en los muebles cuyas esquinas queden pronunciadas, etcétera.

Es probable que notes que tu hijo camine con un pie hacia adentro, lo que puede ocasionar que se tropiece consigo mismo. Esto se conoce como torsión tibial o anteversión femoral. Si bien esto es común y tiende a corregirse con el paso del tiempo, puedes consultar al pediatra si no es necesario algún otro tratamiento.

¿Cuándo pedir ayuda?

Si notas alguna de las siguientes situaciones, de manera recurrente, es necesario que lleves a tu niño donde el médico:

  • Si ya caminaba bien y estable y, de repente, comienza a caminar mal y a caerse constantemente.
  • Si un niño más grande (tres años en adelante) tiene un cambio repentino en su caminar: se inclina a un lado, no puede caminar en línea recta, necesita sujetarse, etcétera.
  • Si notas que el niño ha perdido fuerza muscular y no puede caminar.
  • Si el niño expresa dolor a la hora de caminar.

Como en muchas otras facetas de la maternidad, la etapa de las caídas y el afianzamiento de la marcha necesita mucha paciencia. Hay que tratar de minimizar las caídas sin caer en la sobreprotección, impulsar su autoestima, animarlo a la práctica, etcétera. Las caídas son inevitables y siempre hay que recordar que hay niños con fortalezas en ciertos ámbitos y en otros no.


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