Cómo le enseño a mi hijo a que me cuente, cómo se siente y lo que pasa en la escuela primaria.

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Salud mental
Tags: Comunicación, Emociones, Sentimientos, Atención, Corresponder, Compartir, Guiar, Educar.

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Un día cualquiera en la semana, es la salida del colegio camino a casa y preguntamos a nuestro pequeño… ¿Y cómo te fue, qué hiciste hoy? Un “bien” responde todo. Si somos curiosas nos asaltan las dudas; qué hizo hoy, con quién jugó, que aprendió, cómo se sintió, tuvo alguna pequeña travesura, le dolió algo. Estas dudas se quedan en el aire, y pareciera que perdemos mucha información.

Antes de pensar que debemos enseñarle a nuestros hijos a contarnos todo, primero debemos aprender y desarrollar nuestra capacidad de comunicación asertiva con ellos. Debemos observar si realmente nosotras hemos tenido interés de escuchar  sus pequeñas narraciones.

Si no es así, debemos aceptar que hemos sido indiferentes y que sólo nos están pagando con la misma moneda. ¿Hemos puesto atención las veces que ellos han intentado contarnos sus historias? O hemos contestado, “al rato me cuentas”. Aceptemos, hemos sido responsables de no saber a ciencia cierta que sucede en sus vidas.   

El tener una sana comunicación siempre determinará que tanto conocemos a nuestros hijos. Y no es que seamos metiches, pero de vez en cuando está bien saber cómo es que perciben nuestros hijos el mundo, su pequeño mundo. Está bien observarlos, saber un poco más acerca de lo que hay en su mente y corazón, esto es básico si queremos realmente orientarlos y prepararlos para la vida.

No se trata de controlarlo todo en sus vidas, se trata de crear un equilibrio donde necesitamos primero aceptar a nuestros hijos como son, eso es importante no sólo cuando necesitamos obtener algún tipo de información, sino que es parte de la  construcción de su personalidad. Si por ejemplo, tenemos un niño o niña de carácter reservado tal vez a medida que vaya creciendo necesite un poco de privacidad, eso los hará sentir cómodos en su entorno, con su familia y con ellos mismos, eso los animará a compartir sus vivencias.

Cuando queremos saber, no debemos bombardearlos haciéndoles mil preguntas. Pues es casi seguro que los pequeños se encerrarán aún más en sí mismos. Por lo que es necesario crear un clima de confianza y tratar de ser naturales.

Por el contrario, si nuestro hijo es extrovertido y parlanchín y un día deja de contarnos sus vivencias fuera de casa y al preguntar se resiste a decir algo, entonces debemos poner atención. Porque tal vez haya vivido alguna experiencia desagradable, pongamos atención sobre los ambientes de los cuales se resiste contarnos lo que le ha pasado.

Para conversar y saber un poco más a veces la pauta es muy sencilla, cualquier cosa puede ser un pretexto para iniciar una conversación; el clima, la comida, la tarea, el examen, preguntar cómo está su mejor amigo, si tuvo clase de deportes, que hicieron. Una estrategia que podemos aplicar es la de compartir de vez en cuando alguna experiencia que hayamos tenido justo en esa etapa de tu vida. Eso los hace pensar que realmente podemos comprenderlos, porque son cosas que también vivimos un día cuando de niña. La empatía siempre los acerca y les hace tener confianza, eso les da seguridad.

El conocer qué es lo que ocurre, cómo se sienten y cómo se desenvuelven, nos puede ayudar a saber si tienen alguna dificultad, si hay cosas en las que debemos apoyarlos para superar algún momento, o simplemente tener la confianza de saber que todo marcha bien.

Es importante que sepan que pueden tener la libertad de contarnos lo que sea porque siempre tendremos la capacidad de entenderlos, sin censurar sus actitudes, y que podrán tener de nosotros el mejor de los consejos.


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