Compartir tu experiencia, puede ayudar a superar un momento crucial a tu hijo.

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Soporte
Tags: Soporte, Experiencia, Ejemplo, Testimonio

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Puede ser que tu hijo está pasando por un periodo de crecimiento, y cada periodo traerá dudas, miedos, resistencias y confrontaciones, todas estas cosas son normales en la vida de cualquier persona, pero a veces son un poco difíciles de atravesar para nuestros hijos.

El decirle que tenga paciencia, que se esfuerce, es importante. Pero a veces nuestra tarea tal vez es ponernos en sus zapatos, recordar si acaso nosotros estuvimos en un momento similar a ellos. Si es así, valdría la pena contarle tu experiencia,  y traer a la memoria a esa niña, hacerla presente en la vida de tu hijo, lo que importa de ella es explicar cómo llegó a la solución, que fue lo que hizo para cambiar a positivo ese momento.

Es cierto que cada niño debe de vivir su experiencia, es parte de la vida y su formación, se vale hacerle saber que no es el único que atraviesa por dificultades, el empatizar con sus emociones es una manera de hacerles sentir que no está solo, que ese momento pasará.

Es muy común que los chicos ante las dificultades de la vida quieran dejar todo a un lado, que en su inmadurez se frustren, avientan las cosas, se pongan a llorar. Si podemos recordar, a veces escuchar a los abuelos hablar acerca de sus experiencias era en momentos difíciles, la cosa más enriquecedora para nuestra vida, simplemente podían explicaban su visión de la vida que era amplia, eran capaces de detener nuestro furor, la impaciencia, con sus historias o experiencias para ayudarnos a respirar, y a reflexionar. En la tranquilidad se podía ver y comprender más claramente la respuesta, simplemente al salir de esa conversación no éramos los mismos.

Porque el contar tu experiencia tiene que ver con tener el tiempo para escuchar, y compartir. Con hacer el esfuerzo y dejar de ser egoístas, dejar a un lado nuestro mundo de adultos, y el rigor que este representa, el frenesí de trabajar duro, ganar lo suficiente, correr. Es una oportunidad para acercarnos a nuestros hijos y tener con ellos un momento donde podamos brindarles seguridad, dejar de ver sólo lo que como madres nos abruma, es también construir la capacidad de ser escuchados, para ayudarlos a crecer. La verdad que cuando podamos hacerlo, también creceremos con ellos. ¿No lo crees?


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