Crianza a la alemana: fomentar que tomen riesgos

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Vida
Tags: crianza, Alemania, niños, escuela

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La primera respuesta, viniendo desde un país latinoamericano, puede ser porque las condiciones se los permiten: los niños caminan solos o montan bicicletas, van solos a la escuela, pasan la tarde en el parque local sin supervisión (evidentemente porque no hay miedo de los peligros que, en estos países, nos acechan día con día). Sin embargo, en un nuevo libro: Achtung Baby: Una madre americana sobre el arte alemán de criar niños autosuficientes, de Sara Zaske, una expatriada americana, cuenta su experiencia y saca los puntos que deben tomarse en cuenta sobre este tipo de crianza.

En una entrevista para el Chicago Tribune, la autora afirma que “Si ponemos un mayor valor en ayudar a nuestros hijos en alcanzar su independencia, encontraremos una forma más saludable para que crezcan”. La autora afirma que no es un proceso fácil, sobre todo por las diferencias de lo que en cada cultura se considera apropiado para una determinada edad. Como ejemplo, la autora toma el uso de cerillos o fósforos por niños de 5 años, lo cual es totalmente normal y está apoyado por los bomberos y las compañías de seguros. Los niños de esta edad aprenden cómo hacer “fogatas felices”, de manera segura y no destructiva para el medio ambiente.

Corazón de Mamás revisó este interesante libro y te cuenta algunas de las tácticas que plantea.

Los niños van a la escuela en bicicleta. Incluso en ciudades grandes como Berlín, los niños desde los primeros años de la primaria suelen ir a la escuela en bicicleta. Esto no solamente ayuda en la logística familiar, sino que según la autora, es un orgullo para los niños, quienes sienten que alcanzaron por su cuenta una tarea y se sienten bien haciéndolo. “Estoy hablando de autoestima: Lo mejor que puedes hacer por tu hijo es enseñarle a hacer algo y luego dejar que lo haga”.

Permitir que los niños tomen riesgos. Desde edades muy tempranas, los padres permiten que los niños hagan cosas que, a primera vista, parecen imposibles para su edad. La autora cuenta que vivía con miedo de que su hija de tres años escalara una estructura de juego de 6 metros de alto, pero siguió el ejemplo de otros padres y notó que su hija era completamente capaz de hacerlo.

Dejar que los niños duerman fuera de los restaurantes. Una práctica que en América ocasionaría varias llamadas a la policía y, probablemente, un fenómeno viral. En Alemania, y en otras partes de Europa, los niños se quedan durmiendo en sus carriolas, fuera del restaurante, mientras sus padres comen en una mesa especial, con vista directa a donde se encuentra su hijo. Así pueden atenderle en caso de necesidad.

La educación sexual comienza pronto. Una vez aparece la pregunta ¿de dónde vienen los bebés? Son directos con las respuestas que les dan a sus hijos, con pequeños ajustes a lo que es apropiado para la edad. En el caso de la autora, su hija de 7 años ya había tenido educación sexual en el colegio, con información adecuada para su edad.

No vuelven todo a prueba de niños. Tal y como pasa con los fósforos o cerillos, es común que los niños, desde la edad preescolar usen cuchillos para cocinar. El asunto no es dejarlos para su libre uso, sino enseñarles cómo usarlos.

Aunque varias de estas técnicas probablemente no se ajustan a muchos aspectos de la vida en los países latinoamericanos, sirven para darnos perspectiva de nuevas formas de crianza y la manera en la que podemos ajustarlas en nuestra vida diaria. ¿Qué opinas? No te quedes fuera de la conversación y cuéntanos en nuestra red social.


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