Dulces historias de adopción.

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Vida
Tags: Adopción, Aptitud, Actitud, Amor Verdadero, Hogar, Vida, Familia, Identidad.

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Con admiración a los padres que deciden entregar su cariño y corazón.


Ana, había vivido bajo la sombra amorosa de los abuelos. Los recordaba como las personas más cariñosas las cuales vivían en sus recuerdos. El abuelo había sido un padre proveedor, protector y culto.  Lo recordaba en esas tardes de lluvia, el tintineo de la campañilla de la puerta era el anuncio de su llegada, sin todavía ver su figura atravesar el portón percibía que estaba cerca por el olor de café que penetraba en toda la casa.

La abuela para entonces ya había preparado panqué o algún biscocho para la merienda, su casa era acogedora y llena de vida, estaba adornada por el verdor y colorido de flores y plantas; gatos y perros eran su eterna compañía. Los recuerdos en la mente de Ana siempre fluían en su memoria todas llenas de momentos felices y de calidez. Muchos años pasaron y una tarde su madre reunió a la familia, los reunió para dar un anuncio, había descubierto después de muchos años del fallecimiento de sus padres que había sido adoptada.

Lo cierto es que entre las hermanas de Ana había la sospecha que tal vez había gato encerrado, pues ninguna de sus tías se parecía. La noticia no era del todo dulce, por un tiempo produjo tristeza en la madre de Ana. Sin embargo, con el paso del tiempo la historia cobró un brillo extraordinario, y creó un agradecimiento mucho más profundo hacia Santiago y Patricia, sus abuelos.

Había sido la historia de una mujer que intentó más de una vez tener hijos, su apariencia física y fortaleza solo era exterior, pues su fragilidad física no le permitía tener hijos propios. Sin embargo, tuvo la oportunidad de adoptar a una pequeña recién nacida de salud frágil. Patricia se aferró a ayudarla a vivir, cosa que también la hizo tener una nueva vida para ella.

Lo cierto es que Santiago al ver la convicción de su pareja, lo motivó a  formar una familia, la historia se cuenta sola. La niña logró salir adelante y el corazón de Patricia fue tan grande y fuerte que le dio dos hermanas más. La dinámica de la familia fue como cualquier otra, pero como ninguna. Había de sobra en esos padres la disposición de aceptar y amar a otros seres humanos que, sin ser su carne, educaron y cuidaron hasta el fin de sus días.

Las historias de familias adoptivas son por demás extraordinarias, pues sin ser la misma sangre, puede haber una conexión incomprensible y fabulosa. La educación y los valores que Ana recibió de sus abuelos, los ha atesorado de por vida. Sin duda han venido dentro de la familia muchas dudas sobre quiénes son los abuelos biológicos. Sin embargo, lo único que prevalece en cada miembro de la familia es un profundo agradecimiento y veneración a los abuelos que dieron su vida, tiempo y cariño para criar a las tres hermanas que por destino eligieron como hijas.

Ana piensa que de haber sido de otra forma, su historia no sería la misma, tal vez ni siquiera hubiera tenido la fortuna de estar viva, si no le hubieran salvado la vida a su madre.

La adopción es sin duda un camino bendecido para los padres que deciden recorrerlo, y un milagro de vida para los niños que tienen la oportunidad de crecer bajo la protección de personas con corazones extraordinarios que cambian su historia triste a una historia de amor y alegría.


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