Educación de errores y riesgos: cómo cambiar un “no se hacerlo” a “no se hacerlo todavía”

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Educación
Tags: Práctica, Errores, Aprendizaje, Resiliencia, Paciencia, Constancia

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Este tema no sólo se enfoca en cómo enseñamos a nuestros hijos a hacer cosas por sí mismos, es también una herramienta que puede ser útil en el resto de su vida.

Generalmente cuando los niños se enfrentan por primera vez a un aprendizaje práctico, puede manifestar una negativa a realizar cosas nuevas y tal vez pueda decir; “no se hacerlo”. Aunque tu hijo tuviera esa expresión, no permitas que esta sentencia te paralice para animarlo a intentarlo. Oportunidades tendrás todo el tiempo, las encontrarás no sólo en lo académico, estarán en casa, en los deportes y aficiones que practique. El único factor que debes de tomar en cuenta es la maduración de tu hijo y el desarrollo de sus habilidades.

Si por ejemplo tiene 6 años y has pensado que es tiempo que se encargue de algunos deberes de la casa como lavar los trastes o tender la cama, seguramente al darle la instrucción te dirá; “no se hacerlo”. Él ya cuenta con un conocimiento previo. Sabe cómo se ven las camas tendidas, tal vez te haya visto hacer estas dos actividades.

Todas las habilidades se desarrollan, y aquí podemos cambiar su actitud si mostramos un respaldo en este nuevo reto, podemos ayudarlo a cambiar de actitud para que diga; “no se hacerlo todavía, pero voy aprender”. Con esos elementos es sencillo ayudarle y dar una instrucción, tal vez al principio tengas que explicarle y juntos hacerlo algunas veces, para después dejarlo que lo intente solo.

Al principio suele suceder que ellos mismos no queden satisfechos con lo que hacen y muestren un poco de renuencia a volver a hacerlo, es quizás un riesgo. Sin embargo en ese momento donde puedes animarlo y aplaudir su logro. Podemos ayudarlos a reconocer que el hecho de hacerlo por primera vez es algo muy bueno y que sólo la práctica ayuda a mejorar poco a poco las cosas. Si quedo un poquito mal, no pasa nada, siempre lo podemos corregir.

Evita decirles frases como: “lo hiciste mal” o “no sirves para nada”. Esta estrategia se basa en desarrollar en ellos el don de la persistencia, de repetirlo e intentarlo hasta lograrlo, de que exploren sus habilidades y permitir que encuentren una o varias maneras diferentes para resolver cualquier cuestión que se presente.

Esto en su vida será una actitud que les permitirá encontrar la solución a cualquier problema y los hará sin duda pacientes y exitosos.


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