El exceso de flúor en edades tempranas trae problemas

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Salud física
Tags: fluor, dientes, niños, pasta

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Si de niño estuviste expuesto a una cantidad mayor de flúor que la recomendada, puedes tener problemas en tus dientes en edades más avanzadas. Este exceso está relacionado con alteraciones en el color y la calidad de los dientes. Entre las fuentes de flúor con las que contamos están: agua en botella, agua del grifo, la sal, las pastas dentales y enjuagues con flúor.

No es una novedad que el flúor ayuda e incluso revierte las etapas tempranas de las caries en los dientes. Estas aparecen cuando ciertas bacterias aparecen en los dientes, produciendo ácidos que disuelven el esmalte de los mismos, una vez penetran el esmalte, se considera que los dientes tienen caries. El flúor protege a los dientes protegiendo el esmalte y lo hace más resistente y menos vulnerable a las caries. El nivel de consumo diario de flúor debe ser de 1 mg por día, de acuerdo a la Academia Americana de Medicina Familiar.

Aunque el flúor tiene muchos beneficios, uno de los problemas que se genera cuando hay un exceso es la fluórisis del esmalte. Esta enfermedad produce manchas, que no son otra cosa que la decoloración del esmalte en los dientes permanente. En algunos casos las manchas son blanquecinas, lo que no genera mayor problema de salud o estético. En casos muy severos, las manchas son cafés. Es por esto que los padres deben controlar las fuentes de consumo de flúor, especialmente a través de la pasta dental. En el mercado existen pastas especiales para niños de los 0 a los 24 meses que no contienen flúor, ya que por su rico sabor, muchos niños se tragan la pasta. Es importante recordar que es más importante el hábito del cepillado, que el mismo uso de la pasta. El odontólogo puede orientar a la familia sobre los productos idóneos para los niños e, incluso, poner un suplemento especial directamente en los dientes.

En cantidades muy elevadas, el flúor puede ser tóxico, de  hecho este fenómeno es conocido como Toxicidad del flúor. Para llegar a esto, deben consumirse 8 mg en una ingesta única, aunque se conocen casos más graves. Los niños expuestos a estas intoxicaciones presentan náuseas, diarrea, vómitos, dolores abdominales, saliva incrementada o sed incrementada. Estos síntomas suelen comenzar 30 minutos luego de la ingesta y pueden durar hasta 24 horas. El tratamiento conlleva atención de emergencia y tratamiento hospitalario, generalmente. En casos muy severos, este exceso puede afectar también a los huesos, además de las piezas dentales. Se puede desarrollar una condición llamada fluórosis esquelética, una enfermedad ósea artrítica, donde el tejido óseo se desarrolla en lugares inesperados.

Es de mucha importancia verificar que los niños no se traguen las pastas dentales o los enjuagues. Deben mantenerse alejados de su alcance, pues muchos tienen empaques llamativos y sabores que son del agrado de los más pequeños.


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