Estudiar es un deber, evita condicionar por medio del premio, ¿porqué es importante en su vida?

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Educación
Tags:  DerechoEstudio, Responsabilidad, Educación, Constancia, Amor por el trabajo, Disciplina.

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Empecemos por decir, que todos los niños tienen derecho a ser educados, y que si nos ponemos serios podemos leerlo en los Derechos Humanos de niñas, niños y adolescentes. Está previsto en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en los tratados internacionales y en las demás leyes aplicables, esencialmente en la Convención sobre los Derechos del Niño y en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.

Para ser exactos es el Artículo XI, nos dice que tienen derecho a la educación. Sin embargo, todo derecho tiene un deber, y no queremos ser severos, sino que hay que encontrar un justo medio, ellos tienen el deber de tomar esa educación para beneficio de su vida.

¿Por qué deberíamos de premiar su esfuerzo? Sin importar las calificaciones que saquen, tenemos que tomar en cuenta que cuando nosotros los enviamos a la escuela ya estamos de cierta manera invirtiendo en su futuro, estamos reiterando nuestro amor y confianza. Ya es un regalo en sí el matricularlos en su escuela, sea privada,  gobierno, o homeschool. Estamos cumpliendo con algo que es legítimo y le corresponde.

La corazonada de Diana la hace decirle a la pequeña Sofía: “Cariño, tienes derecho a ser feliz, de jugar, soñar. Pero ante todo el deber a estudiar, son las cosas que te pido para tu vida”.  Y no importa si son pequeños, deben comprender, que la oportunidad de estudiar es única y que son las claves para su crecimiento y desarrollo.

¿Qué pasa cuando condicionamos al premio y castigo la vida escolar? Sucede que los estamos agrediendo, el aprender tal vez tome el valor de una bicicleta nueva, de patines nuevos y tal vez no está siendo de ninguna manera un aprendizaje significativo, se convierte en una “gracia” que debe ser premiada por los padres.

¿En qué consiste esta agresión? Creamos una necesidad de aprobación, al hacer esto los hacemos inseguros. Los estamos manipulando, dar un premio los condiciona también a castigarlos, eso los hace vulnerables. Eso crea una falta de motivación, puesto que tu hijo estará esperando recibir algo a cambio y si no hay recompensa, tampoco hay respuesta.  

Sin embargo, también podemos estar ignorando que estamos criando un pequeño que se engolosina y  pide cosas cada vez más costosas, siendo sinceros… ¿Podrías regalarle un avión? ¿Realmente quieres hacer a tu pequeño codicioso?

Si lo recompensas, queremos ayudarte derrumbar la idea de que es una “gracia” que el niño o niña sea de 10. Estás haciendo una persona que medirá su éxito por lo que posee. Un chico exitoso, no forzosamente obtiene un 10 perfecto todas sus materias.

Es exitoso aquel que puede darse cuenta de sus fallas y aun así intenta dar su mayor esfuerzo, debes permitirle que descubran sus habilidades, que enfrenten sus retos, lo único que podrán encontrar es fortaleza y la experiencia del estudio los enriquecerá realmente.

Cuando tu hijo se esfuerza, podemos corresponder con un abrazo, una palabra para seguir animando a seguir adelante, es más interesante cuando van descubriendo sus  intereses, eso a la larga es lo mejor para su vida. Verás que es mejor para su salud emocional ser reconocido que ser recompensado, estarás realmente fortaleciendo su autoestima.

Decir... “Estás haciendo un buen trabajo, me alegro de ver tus progresos”, será mucho más valioso para su vida.


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