La autoimagen y la autoestima están relacionadas, las tendencias hablan de cuerpos perfectos, pero nunca de personas felices.

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Vida
Tags: Mujer, Autoestima, Estrías, Cuerpo, Alegría, Confianza

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Cosmopolitas, vanidosas, hay revistas que nos remiten y son “la guía” de cómo sacar provecho a tu belleza, nos alientan a usar el tinte y colorimetría de temporada, nos muestran a los mejores diseñadores y nos dan una idea para estar a la moda o ser bellas.

La verdad que no tiene nada de malo leer estas revistas, lo malo es cuando en ese frenesí por mejorarnos chocamos con la realidad de lo que ofrece el espejo. La verdad que el cuerpo nunca es el mismo cuando somos madres, el Photoshop hace milagros y muestra en la cobertura de una revista la perfección de la mujer.

La verdad es que todas sabemos que muchas son imperfectas, muchas hemos visto los antes y el después del Photoshop, aun así porqué debemos torturarnos con una apariencia impecable.

Se dice que por cada hijo una mujer envejece su organismo 3 años, el embarazo regala  súper poderes, pero también nos regala algunas marcas de guerra; estrías, flacidez y kilos de más. A menos que seas una mujer ultra fittness, que te gusta ir al gimnasio al menos 5 veces por semana a “amasar las carnes”. El común denominador de los cuerpos de las mujeres nunca vuelve las cosas a su lugar.

Pero por qué no somos capaces de aceptar que las cosas cambian. De niñas vimos como nuestro cuerpo cambió, desde la caída del primer diente, el crecimiento de nuestros pechos y caderas, o nuestra estatura. Porque sabemos que estos cambios son progresivos y no hay vuelta atrás.

Pero este texto no se trata de deprimirnos, por ver que irremediablemente nuestro cuerpo se ha caído o nuestros pechos están a merced de la gravedad, se trata de animarte a mirarte con amor y reconocimiento, si tu cuerpo cambió, es porque diste vida y eso es algo extraordinario.

Laura se encontraba con Sofía dos veces por semana en clase de Kickboxing, pero decía; “el ejercicio es una buena forma de sacar el estrés, pero de eso a tratar de ser perfecta, no. Sólo es para mantenerme un poco en forma y saludable, estoy a gusto con mi cuerpo”, -igual yo-, contestaba Sofía.

Por qué no atrevernos a sentirnos bien con nosotras mismas, de cierto no se trata de hacer una carrera por la perfección, ni estamos alentando a que te entregues a la obesidad. Se trata de sanamente ver que si tenemos unas libras de más podemos corregir ese sobrepeso, pero pensando en el bienestar y la salud. La perfección de nuestro cuerpo radica en que es único y diferente de cualquier mujer.  Y esa diferencia es lo que nos hace atractivas.

Ya sea que eres joven, has entrado a  la madurez, con alguna limitante física, sin importar el color de tu piel. Nuestros cuerpos son grandiosos como son. Capaces sentir, de amar y expresar el afecto, por supuesto que no pierden su valor para también ser amados.

La alegría de los cuerpos imperfectos es saber que, son perfectamente funcionales para caminar la ciudad, abrazar a nuestros hijos, cosechar el fruto de nuestro trabajo, ver el sol y hacer florecer todo aquello que llevamos en el corazón. Por qué no comenzar a disfrutarlo un poco más. Aceptarlo es un buen principio para fortalecer tu autoestima, y una mujer segura siempre será a pesar de las estrías o los kilos de más mucho más atractiva.


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