La caja de la ira: técnica para controlar berrinches

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Educación
Tags: sentimientos, ira, peques, berrinches

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La rabia, la ira, son de las emociones más difíciles de controlar para un niño. Es como un gran monstruo que enloquece y destruye todo lo que atraviesa por su camino. Es por esto que la psicóloga Marina Martín ideó una técnica, que parece un juego, para que los pequeños logren enfrentarse al monstruo, canalizar su ira y aprender a controlar sus sentimientos, llamado la caja de la ira.

La ira es una de las emociones básicas y los niños la descubren aproximadamente a los dos años, durante los conocidos “terribles dos”. Aunque sus reacciones suelen ser incómodas, la rabia es necesaria y nos ayuda a reconocer lo que nos gusta y lo que no. Es un mecanismo de defensa y este método ayuda a los niños a entenderla y no a evitarla.

Inspirada en el libro “Vaya Rabieta” de Mireille d´Allancé, este juego comienza contándole la historia de un niño, al que puedes ponerle el nombre que te guste. Ese niño tuvo un pésimo día en la escuela y luego llegó a casa y todo siguió igual. No conseguía lo que quería y todo le salía al revés. En la noche, estalla en un gran berrinche. En ese momento, en el que el niño sentía tanta rabia, un monstruo sale de él y empieza a romper todo lo que encuentra a su paso. El niño, al ver el destrozo que 'su monstruo' había ocasionado, intentó reparar todo, y a la vez que arreglaba lo que el monstruo había roto, el monstruo se hacía más y más pequeño, hasta desaparecer.

El juego continúa con un dibujo. Pídele a tu hijo que, cuando se sienta tan enfadado como el niño, haga un dibujo de la rabia que siente, del monstruo. La idea es que dibuje primero un garabato, para esto ofrécele una hoja en blanco y crayones de colores. Cuando haya terminado, pídele que le ponga ojos, manos, pies. Esto ayudará a ponerle cara al monstruo, a definirlo.

Ahora sí, llegó el momento de la caja.  Busca una caja vacía (también puede ser un tarro o contenedor) y se encierra el dibujo en la caja. Una vez se hace esto, se le explica al niño que el monstruo de la rabia ya no podrá salir. La caja también puede decorarse y guardarse en un lugar especial para cuando se necesite.

Este método puede repetirse todas las veces necesarias, ayúdale a tu hijo a verbalizar con ayuda del dibujo lo que siente, lo que le gusta y lo que no.


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