La importancia de que los niños gateen

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Salud física
Tags: psicomotricidad, desarrollo, gateo, motricidad gruesa, motricidad fina

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No, aunque parezca más importante caminar que gatear, no es bueno forzar a que los niños se salten esta etapa. Muchos padres, sin mala intención, fuerzan a los niños a pararse o intentar caminar antes de que sus piernas estén listas. Antes se creía que gatear no era digno de una persona y, de ahí se creó toda una moda de andaderas o impidiendo a los niños gatear. Hoy se sabe que es muy importante que los niños pasen por esta etapa.

Es por esto que, a partir de los seis meses, debemos intentar que el niño se gire y trate de reptar, para luego gatear.

¿Cuáles son los beneficios?

  • Principalmente porque es una fase de transición donde los niños se van preparando para etapas posteriores: caminar erguidos, escribir, etcétera
  • Sirve para que se comuniquen y conecten los dos hemisferios del cerebro.
  • Desarrolla la función neurológica que hace posible el estado de equilibrio, además de fortalecer el eje de las caderas y los hombros, esto le ayudará mucho a la hora de caminar.
  • Mejora la visión, pues para gatear es necesario enfocar los dos ojos en una distancia corta.
  • El contacto con diversas texturas tiene beneficios a largo plazo para el niño, además de estimular el sentido del tacto.
  • Tiene un mejor manejo de la distancia con los objetos, lo que a largo plazo se traducirá en menos golpes. Esto es porque entiende la parte tridimensional del mundo y su relación con el espacio cambia. Así, por ejemplo, aprenderá mejor a poner las manos en el piso antes de caer.
  • Ayuda a tener una mejor coordinación mano-ojo, esto a largo plazo ayuda a que el niño lea y escriba mejor y más rápido
  • Colabora en la adquisición de autonomía por parte del niño, quien empieza a tomar decisiones para alejarse de los papás, acercarse a ellos, explorar lo desconocido, etcétera.

¿Qué pasa si no gatea?

Además de perder parte de lo que hemos mencionado anteriormente, probablemente la mayor diferencia esté en el manejo de la espacialidad y de movilidad, pues un niño que ha gateado tiene más dominio del espacio y de qué hacer para moverse de manera autónoma. Por ejemplo: es probable que un niño que ha gateado, si se cae, se levante; mientras que el que no lo ha hecho llore hasta que es levantado por un adulto.

Sin embargo, aunque es importante que lo hagan, tampoco es el fin del mundo si no lo hacen. Si tienes dudas, consulta con el pediatra quien te aconsejará algunas acciones y descartará algún otro problema. Otra opción son las clases de estimulación temprana, que pueden ayudar para que el niño se anime a hacerlo.

¿Qué hacer para estimular el gateo?

Principalmente perderle el miedo al piso. Si no se pone a los niños a que repten y luego gateen, es imposible que lo hagan. Trata de acompañar al bebé a la hora de su tiempo boca abajo y en el suelo. Poco a poco notarás que, con tal de estar en compañía, irá probando movimientos e ira ganando movilidad.

Procura no estimular al niño a que esté de pie o camine antes de tiempo. Tanto el andador, como ponerlo de pie, quitan la atención en el suelo, lo que evitará que pierdan el interés en gatear.


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