Las verdades del Método Estivill

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Educación
Tags: dormir, sueño, estivill, colecho

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Hasta hace no muchos años, no se discutía mucho sobre el tema del sueño de los niños. Las habitaciones separadas, las cunas, etcétera son un invento del siglo XX que trajo consigo la búsqueda incansable de método para hacer que los niños aprendan a dormir toda la noche, en su habitación.

A partir de esto, existen dos formas bastante establecidas: el Método Estivill y los métodos de colecho. En este artículo te contaremos sobre el primero.

Este método aparece por la publicación en 1996 de un libro llamado “Duérmete Niño”, publicado por el doctor Estivill en colaboración con Sylvia de Béjar. Este texto se basa en el método de los años 80 del doctor Richard Ferber. La idea del método Estivill es educar el sueño del bebé por medio de momentos donde se deja solo al niño en su habitación, solo y despierto. El niño llorará, pero sus padres deberán seguir una tabla precisa de tiempos, antes de ir, hablarle y calmar al niño. El método implica seguir al pie de la letra las instrucciones, sin importar que el niño llore o esté completamente desesperado.

Según el libro, este método es muy útil para niños a partir de los 6 meses. El objetivo es que duerman solos y sin ayuda, durante toda la noche. Si bien el libro no hace referencia a ninguna evidencia científica que compruebe su efectividad, en la reedición del 2003 del libro se afirma que si los padres siguen disciplinadamente el método, la eficacia es del 96%. Quienes lo defienden, afirman que es altamente efectivo.

Lo malo

Este método tiene muchas críticas. La primera de ella se centra en la falta de evidencia científica en la que está basado el método. Muchas otras están ligadas a los riesgos, especialmente los de largo plazo, de dejar llorar al bebé. En un estudio de 2002, el neuropsicologo Allan Schore afirma que los niños tienen dos tipos de respuestas: una es que se hiperexcitan (lloran, patalean e incluso vomitan –aunque el método dice que esto sucede porque los niños vomitan con facilidad) y otra es que experimentan disociación: es decir que se aíslan de los estímulos del mundo exterior y se meten en su propia burbuja personal, por ende, dejan de llorar. Shore afirma que no es que los niños aprendan a controlarse, es que pierden la esperanza de ser atendidos.

Carlos González, psicólogo y uno de los principales promotores de la “Crianza con apego” afirma que los niños, al dejarlos llorar, creen que sus necesidades no son realmente importantes, lo cual a la larga tiene un impacto negativo en su autoestima.

En España, hace unos años, se realizó la “Declaración sobre el llanto de los bebés”, un documento firmado por 350 profesionales de la salud, maestros, psicólogos, etcétera, donde se pide evitar el uso de los métodos conductistas, como el Estivill o el Ferber, afirmando que son torturas disfrazadas de normas pedagógicas, con impactos fuertes a largo plazo.

¿Quién tiene la razón? Cada niño es un mundo y no hay nada firmado que garantice que sea más eficaz que otro.  ¿Qué opinas? Cuéntanos si te parece que dejarlos llorar es útil o una tortura, únete a nuestra conversación en Corazón de Mamás.


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