Las verdades sobre los chupones

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Productos
Tags: Chupones, chupos, dientes, chupetes, SIDS

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La mayoría de los niños sienten comodidad y calma cuando chupan, es por esto que es común que chupen el dedo o todo lo que encuentran a su alrededor. De ahí vienen los chupones. Su uso se vuelve una costumbre y los niños más grandes sienten seguridad con su uso.

Muchos padres se llenan de dudas a la hora de decidir si darle, o no, un chupón a su hijo. Es por esto que te contaremos algunas de las verdades de estos.

Empecemos por el lado amable. Los chupones son grandes aliados a la hora de calmar a un bebé, incluso ayuda a relajarlos y a dormirlos. De ahí que en inglés se les llame “pacificadores” (pacifiers). Son grandes amigos de los padres cuando necesitamos una dosis de buen comportamiento o de paciencia extra por parte de nuestros hijos. Otro beneficio de los chupones es que reducen el riesgo de que el bebé sufra de muerte súbita del lactante o SIDS si el bebé lo utiliza mientras duerme, ya sea en la noche o durante las siestas.

El lado no tan amable, sin embargo, también existe: El uso muy temprano del chupón generalmente está asociado a niños cuya lactancia no será exitosa, ya que tienen dificultades para aprender a hacerlo. No se recomienda que un bebé utilice el chupón antes del primer mes. Otra desventaja es que los chupones están relacionados con infecciones del oído medio y caries. El riesgo de padecer estas enfermedades se incrementa en niños mayores de dos años. Si la higiene de los chupones no es la adecuada, pueden ser una fuente de gérmenes que pueden causar diversas enfermedades.

Otras cosas a tener en cuenta:

  • No debe forzarse al niño a usar el chupón, si no lo recibe naturalmente. No se recomienda ponerle nada al chupón para cambiar su sabor (azúcar, por ejemplo).
  • Si al bebé se le cae el chupón y no se da cuenta, no hay que volvérselo a dar.
  • La limpieza de los chupones debe ser exhaustiva y periódica. Además, es importante recordar que deben reemplazarse frecuentemente.
  • Verifique que los chupones sean de una pieza, para evitar que el niño pueda atragantarse o asfixiarse.
  • Nunca debe atarse el chupón al cuello del bebé o a la cuna. Los dispositivos para hacerlo pueden poner al bebé en peligro de estrangulamiento.
  • Se recomienda que el chupón tenga una tapa más ancha que la boca del niño y que tenga agujeros que permitan el paso del aire.
  • El chupón ayuda, pero no hace milagros. Es importante verificar cuál es la fuente que está detonando el llanto del bebé: si no tiene hambre, si no necesita un cambio de pañal, etcétera. Es importante que el chupo sea la última de las opciones para calmarlo.
  • La edad máxima de uso del chupón son los cuatro años, pero se desaconseja su uso a partir de los dos.

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