Me salió respondón... ¿Cómo corregir esa conducta?

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Educación
Tags: Educación, Empatía, Corrección, Rebeldía, Acuerdos, Bien Decir

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La rebeldía que se manifiesta con hijos respondones tiene origen en una corrección severa o demasiado relajada. Tal vez hemos sido demasiado duros y hemos gritado por un largo tiempo. Tanto, que ya no nos damos cuenta cómo nos estamos comunicando con nuestros hijos.

Si caíste en cuenta que así es, tal vez quieras usar otras estrategias para corregir esta conducta. Sin duda tu hijo necesita límites, pero para comenzar a establecer, el primer paso es tener un poco de dominio propio de nuestra parte. Además, cuando un niño es rebelde y contesta, también es su forma de expresar que necesita atención, no se trata de cumplir con patrones o dejarlos hacer lo que quieran porque no tenemos tiempo de atenderlos. Según los expertos los niños respondones expresan su enojo, miedo frustración, con gritos.

Tal vez su conducta ha sido irrefrenable, y hemos sido duros con ellos. Sin embargo, esta actitud ya la conoce bien tu hijo y es momento de romper con ese círculo vicioso.

Pasos a seguir

Habla calmadamente, si necesitas que realice alguna tarea se asertiva. Hay cosas que no se pueden negociar como la hora de dormir. “Es hora de ir a la cama, porque mañana irás a la escuela”.

En el caso de que comenzara a gritar y responder, la mejor estrategia si es pequeño es tomarlo de la mano y llevarlo a su cuarto, si es grande tal vez puedes decirle; “Anda, te preparo tu cama”. No le grites, repite nuevamente la instrucción. Si continúa, cálmalo, es muy importante que estés tranquila y que vea que más que enojada te muestras comprensiva.

Comenzar a cambiar nuestra actitud es muy importante para que ellos cambien el impulso a desafiarnos, el ignorar su mal comportamiento es bueno no sólo para nuestra salud mental, hasta cierto punto. Hay cosas que no se discuten, por ejemplo; la hora de dormir. Si hemos sido estrictos o no, una buena forma de provocar un cambio en ellos es comenzar a celebrar esas cosas que hace bien, tal vez haya comido muy bien, y puso su mochila en su lugar.

Por pequeños que sean esos momentos se trata de que el vea que apreciamos y estamos contentos con él. Eso le ayudará a bajar su frustración y estrés. Y aumentará su confianza en él y en nosotros.

Establece límites, para todo hay un tiempo y un lugar. Tal vez la batalla sea porque no quiere hacer sus deberes y quiera pasar más tiempo con los videojuegos. Enséñalo que todo se puede hacer, pero con medida. Si comienzas a prohibir, lo único que harás es aumentar su rebeldía, pero si lo dosificas, podrás incluso cambiar alguna actividad de manera que no sea una imposición, y puedas comenzar a negociar.

Hay que hablar con amor, pero con firmeza, si subes o bajas la guardia provocarás resultados indeseados, la firmeza es parecido a una planicie, donde tu hijo podrá caminar evitando tener altas y bajas.

Si grita, háblale en voz baja. Pregúntale cuál es el origen de su frustración, tal vez ni siquiera le has dado la oportunidad de saber si le está ocurriendo algo.

Muchas veces, esa frustración se debe a que no siempre salen las cosas como las pensamos, sin embargo puedes ayudarlo a tener tolerancia y mostrarle que siempre hay más opciones para resolver las cosas.

Algo que como madres debemos ejercitar y tomar en cuenta es que, la autoridad se modera con compasión, paciencia y amabilidad, también podemos exasperar a los hijos, un niño puede estar lastimado por demasiada dureza en el hogar, o porque se le ignora. Y ese enojo y rebelión podría manifestarlo a lo largo de su vida.

 


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