Mi hijo vio muchos edificios caídos, cómo le ayudo a superar la impresión.

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Soporte
Tags: Apoyo, Recuperación anímica, Salud mental, Síndrome postraumático

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Es sábado a mediodía, Elvira sale al parque con el pequeño Frank, caminan por la colonia soleada que goza de un cielo azul. Ha pasado más de un mes del temblor y el niño pregunta a su mamá. ¿Qué va a pasar si vuelve a temblar? Se va a caer nuestra casa, ya no va haber más edificios destruidos. ¿Va a morir más gente?

El día del incidente, sin saber todavía la magnitud del evento, Elvira caminó con su hijo por las colonias afectadas, no lo hizo deliberadamente. Sino porque en ellas se encontraba la escuela del niño y su casa. Y aunque trató de tener cuidado de que no viera destrucción, no pudo evitar saber dónde y en qué calles abría rastros de ella.

Taparle los ojos no era opción, tuvieron que caminar un lago tramo, las calles estaban cerradas y no había transporte. Aunque no vio derrumbes si pudo ver estructuras dañadas, y está claro que en su pequeño mundo y pensamiento estaba impactando lo que ocurría alrededor.

¿Se podía ocultar lo que estaba pasando? No. Escucharon toda la noche ambulancias, aunque se dijo que no se debía hablar de nada o exponerlos a escenas de terror era evidente que el ritmo de vida se rompió.

Que el niño verbalice la situación es bueno, que pueda expresar desde su visión lo que vivió o sintió. Antes de decirle que todo está bien, es importante saber si nosotros realmente estamos bien, no podemos ser fuertes si estamos muy afectados. Lo primero será hacernos cargo de nuestras emociones y trabajar en terapia si es necesario lo que estamos sintiendo.

Cuando estamos equilibrados, podemos permitir que expresen sus emociones, permíteles hacerlo, cada vez que lo necesiten. Algunas veces podrán verbalizarlo, pero otras veces se manifestará a través del juego. Un buen ejercicio es dejar que se expresen por medio de dibujos.

Cuando son capaces de expresar sus temores tienes el margen para hablar puedes ayudarlos a que tengan certidumbre de que todo volverá a la normalidad. Si las dudas o comentarios van y vienen piensa que es comprensible que esto siga sucediendo, no todos pueden procesarlo y recuperarse en el mismo tiempo. El cariño y la comprensión hacia los niños es vital, para reconstruir su seguridad y confianza.

Fortalécelos y elogia su valentía. Enséñalos cómo actuar si volviera a suceder ya sea en casa o en la escuela, repasa tu plan familiar para salvaguardar sus vidas. Confírmales que ahora pueden estar  seguros. Si todavía tu familia está involucrada con brindar algún apoyo, intégralo a participar en alguna tarea. Si no está siendo fácil, es tiempo de llevarlo a terapia.

Con información de:

https://verne.elpais.com/verne/2017/09/22/mexico/1506101971_319502.html


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