Pequeños hábitos para pequeños felices

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Soporte
Tags: Hábitos, Rutina, Niños, Disciplina, felicidad

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Todos los padres aspiran a criar niños felices y sanos. Sin embargo, cuesta mucho trabajo saber que no es una tarea garantizada. Aunque cada niño tiene su propia personalidad y es un ser único, existen varios libros, como “7 hábitos de los niños felices” de Stephen R. Covey, que nos cuentan sobre ciertos hábitos que puedes seguir con tu familia.

Hicimos una selección de ellos, muchos son muy fáciles de poner en práctica, otros son un poco más complicados, pero es importante entender que los niños aprenden del ejemplo y lo replican, así que no es mala idea aplicarlos para toda la familia.

Satisfacer sus necesidades. Los niños felices suelen comer bien, no saltarse sus comidas y tienen una dieta balanceada. Además, duermen la cantidad de horas necesarias, no se saltan sus siestas, etcétera. Un cuerpo sano, es un cuerpo feliz.

Permitirles expresar sus emociones, ser escuchados. Además de que se les permite enojarse y sentirse tristes de vez en cuando. Un niño al que se le toma en cuenta, se vuelve una persona empática con los demás.

Hacerlos sentir amados e importantes. No hay que escatimar en besos, abrazos y expresiones de cariño.

Dejarlos tomar sus propias decisiones. Dependiendo de su edad, pueden elegir su ropa sin importar que nada combine, decidir a qué quieren jugar, etcétera.

Hacerlos sentir parte de un equipo. Además de ser una familia, son un equipo. Haz parte a tus hijos de las actividades familiares, otórgales tareas y dale valor al resultado.

Darle importancia a la socialización. Así aprenden a apreciar las similitudes y diferencias de los otros, establecen sus propias redes de apoyo y fortalecen el sentido de amistad y empatía.

Aprenden a priorizar lo importante, aquí el ejemplo de los padres es importante. Estudio primero, juego después, por ejemplo. Además de darle a las cosas su justo valor, aprenden a planificar.

Ser agradecidos. Como parte de la rutina familiar puede incluirse un momento diario para dar las gracias: por lo que tenemos, por lo que somos, por cuánto nos queremos, etcétera.

Dejan volar su creatividad y su imaginación. Además de encontrar formas de expresarse, las actividades creativas permiten descubrir otras facetas de la personalidad de tu niño.

Están en movimiento. Conocen su cuerpo y van aprendiendo en el proceso. Esto está ligado a la salud física y a las actividades de juego.

Aprenden a controlar la frustración. No importa cuán difícil sea el reto planteado, siempre hay que luchar por llegar a la meta. Si no lo logramos, hay que pasar la página y encontrar soluciones.


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