Sospechas que tu hijo no escucha bien, ¿qué hacer?

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Salud física
Tags: Audición, lenguaje, audífonos, volumen, otorrinolaringólogo, México

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Un poco después de la mitad del embarazo, aproximadamente para la semana 26, el sentido del oído del bebé ya estará listo. Es por esto que desde entonces puede escucharte desde el vientre. Una vez nacen, podrás ver cómo el bebé interacciona contigo y reconoce el sonido de tu voz y de las otras personas más cercanas. Sin embargo, puede ser que hayas notado alguna alteración que te hace pensar que tu bebé o niño no escucha correctamente. Hay diversas causas por las que un niño podría tener hipoacusia o pérdida auditiva. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2012, el 50% de las sorderas en niños son de origen genético, mientras que las restantes son adquiridas: problemas en el embarazo o en el parto, infecciones perinatales, daño auditivo, entre otros. Por esta razón hablamos con el doctor otorrinolaringólogo Francisco Gallardo, del Hospital Central Militar de la Ciudad de México, quien nos cuenta las causas y cómo debemos actuar en estos casos.

¿Cómo saber si mi hijo tiene problemas auditivos o sordera?

Depende de la edad del niño. Si es bebé, lo que se recomienda es realizar un Tamiz Auditivo, también conocido como un examen de emisiones otoacústicas. Este es uno de los exámenes obligatorios que deben aplicarse al recién nacido desde 2007, aunque no en todo México se realiza. Este se hace aún en cuna y no es incómodo en lo absoluto, si el bebé lo pasa, es poco probable que tenga problemas de oído. Hay bebés que no pasan el examen a la primera, pues el oído aún tiene líquido, entonces se les repite. Si en esa segunda toma no pasan, es probable que deba hacerse otro examen llamado Potenciales Evocados Auditivos del Tallo Cerebral, en el que se ponen unos electrodos para ver la respuesta del cerebro a los estímulos del oído. Si este último sale negativo, es muy probable que deba comenzarse con el uso de un audífono.

Si son niños que ya hablan, la mejor forma de saberlo es a partir de la observación. Hay padres que lo notan porque sus hijos no balbucean, no hablan correctamente, no responden a estímulos fuertes, etcétera. Los otorrinos trabajamos con una serie de cuestionarios que se le dan a la madres, según la edad, donde se les pide que observen ciertos aspectos para determinar si el problema es de oído o de otra fuente. Otra forma de notarlo, es que los niños se quejen de tener el oído tapado o de tener Tínitus o la sensación de escuchar un zumbido constante.

¿Por qué se puede producir la sordera?

Además de lo que llamamos el Daño Auditivo Inducido por Ruido Acumulativo, que no es otra cosa que escuchar reiteradamente ruido a más de 80 decibeles, hay diferentes causas. Por un lado, están las causas genéticas. Por otro hay causas médicas que pueden causar daño auditivo: en los bebés prematuros que permanecen varios días internados en el intensivo, suele haber riesgo; los niños que tienen hipoxia (falta de oxígeno) o asfixia prenatal, también tienen riesgo; las infecciones perinatales, conocidas como TORCH (Toxoplasmosis, Rubeola, Citomegalovirus y Herpes), especialmente en casos donde la madre padece rubeola durante el embarazo; en casos de meningitis o de reacción a algunos medicamentos, como los aminoglucócidos (una variedad de antibiótico).

¿Todos los tipos de sordera son iguales?

No. Además de la hipoacusia, que es de lo que hemos hablado, también está el Trauma Acústico Agudo, que se da en el oído interno. Este sucede en una sola exposición a un ruido de altísimo volumen: cohetes, prácticas de tiro o una explosión. Generalmente, en estos casos el daño es irreversible. Otros casos se dan, especialmente en niños entre los 6 meses y los 3 años, cuando estos padecen una Otitis Media con Derrame, que no tiene ningún síntoma en particular (no hay dolor o fiebre). Generalmente en estos casos, luego de una infección de las vías respiratorias altas, el oído medio se llena de moco, reduciendo la capacidad auditiva.

¿Qué cuidados debemos tener para proteger a nuestros hijos?

Por un lado, debemos ser conscientes que hay diferentes grados de susceptibilidad al ruido y este es un factor a tener en cuenta. Hay personas que son muy tolerantes y resistentes y otras que no. Segundo, debe tenerse cuidado de la intensidad del sonido, no se recomienda nada por encima de los 80 decibeles (el sonido de una sirena de ambulancia que pasa cerca, por ejemplo). En la mayoría de los dispositivos, es menos de la mitad del volumen del que estos disponen. Y por último, el tiempo de exposición. Ahora que los niños usan mucho las nuevas tecnologías, especialmente los audífonos, es importante controlar el volumen y no se recomienda su uso más de 2 horas en un día. De la misma manera es cuestión de moderar dichos consumos, por ejemplo: si vamos al cine o a un concierto, donde el volumen siempre es superior al recomendado, es mejor evitar el uso de audífonos o de ruidos a volúmenes altos durante la misma jornada.

¿Qué pasa si la falta de audición sucede por un tapón de cera? ¿Existe algún remedio casero?

Debemos dejar de pensar que la cera o serumen es algo malo. Simplemente es una secreción que recubre la piel del oído externo y que tiene ciertas funciones. Si existe un tapón, es difícil que salga con remedios caseros. Lo más importante es evitar el uso de cotonetes o hisopos y, por ninguna razón, tratar de sacar o empujar el tapón. En el consultorio existen diversos métodos para extraerlos, que son garantizadamente efectivos.


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