Soy mamá, protejo a mis hijos, los ayudo a ser fuertes pero a veces no me siento fuerte.

hace 4 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Soporte
Tags: Soporte, Fortaleza, Reconocimiento, Tranquilidad.

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Una madre es el pilar de la casa, es la que da el calor al hogar, alimenta, mantiene toda la organización de la familia. Su papel es importante, también fortalece y es consuelo para los hijos. Parece que el corazón de una madre, es incansable, nunca se agota. Pero la verdad es que somos personas que también vivimos nuestras propias problemáticas, hemos estado días y noches atendiendo, consolando a nuestros hijos pero a veces no nos sentimos fuertes.

Si esto te ha pasado, es absolutamente normal. Valeria le dice  a su madre: ¡Tú me enseñaste que también un guerrero se cansa!  Es cierto, que nuestras cargas son nuestras, pero cuando detectamos que nuestra fortaleza se está minando, seguramente es porque tal vez nos observamos y hemos estado gritando de más, estamos sensibles y lloramos. Y nuestra condición mental y emocional no está fuerte para dirigir algo o apoyar a alguien.

En esos momentos, es necesario tomar un poco de distancia, o al menos permitirnos un descanso para meditar, para conversar, para entender que aunque fueran muchas las vicisitudes, es necesario ir despacio porque llevamos prisa. Ese momento, es para recuperar  fuerza.

¿Cómo se recupera? De muchas maneras, desde caminar o dibujar. Tal vez realmente estés cansada físicamente y puedas organizar un poco de tiempo para estar en calma, tal vez la respuesta venga iniciando una terapia o hablando con algún consejero espiritual.

Corazón de Mamás no quiere ser ambiguo con la respuesta o sugerencia, lo que tratamos de decir es que busques dentro de ti aquello que sabes que indiscutiblemente te reanima, aquellas cosas que te hacen feliz.

Para volver a la familia y ser la mujer valiente, que alienta, es necesario que tu mente y corazón encuentren quietud. Sólo de ahí puede salir una respuesta o decisión coherente. Este artículo es para reconocer que tenemos batallas a diario y que no podemos negar que a veces también nos cansamos. ¿Qué es lo que realmente te vivifica, te re anima?

Reconocer que a veces tenemos debilidades es un gran avance, que puede darnos pistas sobre las cosas que nos debilitan y ayudar a encontrar ese impulso para mantener firmes nuestro amor a la familia, a los hijos y a la tarea de ser madres.

Cuando puedes descubrir de dónde viene esa debilidad, entonces puedes apartar aquellas personas, actitudes, circunstancias o formas de pensar que te minan. Y lo cierto es que encontrarás un aprendizaje, que no sólo será valioso para ti, sino que puedes transmitir a tus hijos, o a tu familia.

Cuando te sientes débil y no te sientes lo suficientemente fuerte es una oportunidad de vencer ese obstáculo que pareciera te está debilitando, es una gran oportunidad de crecer y aprender sobre ti misma. Si te sucede es que es tiempo de valorarte,  escucharte y fortalecerte, sea cual fuera tu mentalidad. Elige lo que te haga bien, eso es lo que te hace feliz, lo que te da centro y te hace seguir.  


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