Todo sobre la anestesia durante el parto o cesárea

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Salud física
Tags: anestesia, epidural, parto, cesárea

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Aunque hay mujeres que deciden tener un parto totalmente natural, muchas otras toman la opción, con ayuda de sus médicos, de tener control del dolor durante el proceso. Quienes deciden o necesitan tener una cesárea, sin excepción, necesitan someterse a la anestesia, llamada comúnmente epidural. Para saber sobre esto, Corazón de Mamás entrevistó al médico anestesiólogo, Raúl Altamirano, del Hospital Español de la Ciudad de México.

¿En qué consiste el proceso de la anestesia epidural?

- Primero hay que diferenciar entre los diferentes procesos de anestesia que se pueden usar en un proceso de maternidad. Por costumbre, a todos se les llama epidural, aunque hay diferencias entre los mismos. Por un lado está la epidural, que se aplica en la región que lleva el mismo nombre, donde se pone un catéter por donde se administra la medicina a la paciente, este puede tenerse activo entre 24 y 48 horas según la necesidad. Otra, es la anestesia subdural o subaracnoidea, donde se aplica con una sola aguja y que tiene una duración de unas 3 a 5 horas. Estos dos procesos se llevan a cabo durante una cesárea, pues se realiza un bloqueo, la paciente no podrá mover sus extremidades inferiores durante el efecto de la misma. En un parto, también podemos manejar lo que se conoce como anestesia, es decir que por medio de un catéter ponemos medicamentos que alivian el dolor, no lo quitan del todo. En este proceso hacemos manejable el dolor para que la paciente pueda moverse y pueda seguir pujando en un proceso de parto natural. En una emergencia, es muy posible que se opte por una anestesia general, pero es poco común pues queremos que la mamá pueda conocer a su bebé inmediatamente.

¿Cómo se aplica?

Pues generalmente se pone una inyección o se pone el catéter en una región cercana a la columna, en la parte baja de la espalda. Tras la administración del medicamento, la paciente comenzará a sentir cómo reaccionan sus fibras nerviosas: Primero, las de temperatura, comenzará a sentir calor en las piernas. Segundo, las motoras, sentirá las piernas muy pesadas y pronto no las podrá mover. Tercero, casi en sincronía con el segundo, dejará de sentir dolor. Y cuarto, y esto es muy importante, están las fibras del tacto, que seguirán sintiendo pero no de manera dolorosa. Es decir que la paciente sentirá presión, que le rozan, pero no le dolerá. Esto es importante porque nos permite ver que la anestesia funciona y que está actuando en el área que se necesita.

¿Es segura?

Sí, de hecho años de medicina nos han mostrado que es una manera muy segura de controlar el dolor. Sin embargo, sí tiene algunos riesgos, aunque son bastante raros. Si se pone en un momento incorrecto, podemos bloquear el trabajo de parto y tendremos forzosamente que practicar una cesárea. Si durante la aplicación se realiza algún corte o perforación, haciendo que el medicamento no se administre correctamente, la paciente puede sufrir fuertes dolores de cabeza. En casos muy extremos, se pueden dar dos riesgos: el conocido como una raquia masiva, donde las consecuencias pueden ser muy extremas, incluyendo un paro respiratorio; o algo conocido como síndrome de cola de caballo, donde al poner la inyección se perfora un vaso y se crea un hematoma. Esto si es tratado rápidamente no debe tener mayores consecuencias, pero si no se hace, puede generar una inmovilidad permanente de las piernas. Ahora, lo que sí es cierto es que, como con cualquier medicamento, podemos tener reacciones de diversos tipos, conocidas común e incorrectamente en muchos casos, como alergias. En estos casos, la paciente puede experimentar sueño, fatiga o ganas de vomitar una vez se le administra el medicamento. Para esto existen otros medicamentos que ayudan a superar estos síntomas y no debería haber ningún problema para seguir con el trabajo de parto. Considero que son seguras en la mayoría de los casos.

Se dice que hay un momento del trabajo de parto donde ya no es posible administrar la anestesia. ¿Es verdad?

No, una vez iniciado el trabajo de parto, se puede dar la anestesia en cualquier momento. En realidad el problema es al revés, si administramos la anestesia antes de que el trabajo de parto esté iniciado y encaminado (6 cms de dilatación y un buen borramiento) entonces podemos hacer que este se suspenda y se alente y necesitemos una cesárea. Son muy comunes los casos de mujeres dispuestas a tener un parto sin medicamentos que, en etapas avanzadas del trabajo de parto, cambian de opinión y piden la anestesia. Incluso, algunos hospitales piden de manera obligatoria la anestesia para poder realizar el trabajo de parto.

¿Cuáles son las ventajas y las desventajas de estas anestesias, en un parto o cesárea?

En las ventajas, son procesos poco invasivos, que se realizan con medicamentos seguros para la paciente y para el bebé y que ayudarán a que el dolor sea manejable o imperceptible. En las desventajas, que se necesita un tiempo de recuperación (una hora a hora y media aproximadamente) y que, como todo proceso médico, conlleva algunos riesgos. Pero en general, creo que tiene muchos más pros que contras.

El proceso de anestesia está ligado a partos y cesáreas no humanizadas.

No necesariamente, si bien ahora hay una tendencia a lo “natural”, la medicina nos ha probado su eficacia especialmente en el último siglo. Si bien no se puede realizar todo como en la casa, sí podemos cumplir algunas cosas para que la mamá se sienta bien con su proceso. Si todo sale bien, como en la mayoría de los casos sucede, sin importar la anestesia, podrá conocer a su bebé casi de inmediato, comenzar el vínculo, y tras un pequeño tiempo de recuperación, poder establecer la lactancia y el apego. No hay que olvidar que el propósito del equipo de médicos en estas circunstancias es entregar mamás y bebés sanos, aunque a veces no podamos cumplir todos los deseos.


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