Vacunas... necesarias

hace 3 años | por Editorial Corazón de Mamás
Categoría: Salud física
Tags: vacunas, antivacunas, defensas, autismo

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En los últimos días hemos escuchado, en varios países de América Latina, la alerta por los brotes de sarampión. Esta enfermedad se creía controlada gracias a la acción de las campañas de vacunación. Pero, ¿qué pasó? Todo parece indicar que la no vacunación, en muchos casos fomentada por el movimiento antivacunas, es en buena medida responsable de estos hechos, que no son exclusivos del continente americano.

Entonces, ¿son necesarias la vacunas? ¿son inseguras y es mejor decir no? Para responder a estas preguntas, Corazón de Mamás habló con la doctora familiar por la Universidad Nacional de Rosario (Argentina) y por la Universidad Nacional Autónoma de México, Mónica Mutti Lovera.

¿Qué es una vacuna y para qué sirve?

Según la OMS (Organización Mundial de la Salud) se entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad (defensas) contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Puede tratarse, por ejemplo, de una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o de productos o derivados de microorganismos. Las vacunas se utilizan para reforzar el sistema inmunitario y prevenir enfermedades graves y potencialmente mortales. Muchas de estas infecciones pueden causar enfermedades serias o potencialmente mortales y pueden llevar a discapacidades de por vida. Gracias a las vacunas, muchas de estas enfermedades ahora son poco frecuentes.

¿Y funcionan?

Las vacunas han mantenido saludables a los niños y salvado millones de vidas durante más de 50 años. La mayoría de las vacunas infantiles son de 90 a 99% eficaces en la prevención de enfermedades. Si un niño vacunado se enferma, los síntomas suelen ser menos graves que en un niño que no ha sido vacunado. Vale aclarar que una vacuna no exenta de padecer la enfermedad, pero si garantiza no sufrir complicaciones graves o incluso la muerte asociada a esta enfermedad en su libre expresión.

¿Qué tan seguras son, qué riesgos conllevan?

Las vacunas son seguras y esto es garantizado por la OMS a través de la Iniciativa Mundial sobre la Seguridad de las Vacunas (GVSI) cuyo objetivo es mejorar la capacidad de farmacovigilancia de las vacunas. Es mucho más probable presentar un trastorno grave por una enfermedad prevenible mediante vacunación que por la vacuna.

¿Por qué producen reacción? ¿Qué reacciones son normales y cuáles pueden ser los signos de alerta?

Las vacunas ponen en juego el andamiaje inmunológico y por tanto pueden generar algunos efectos adversos menores como fiebre, malestar, irritabilidad. Podría haber efectos secundarios leves, como hinchazón en el lugar de la inyección, pero no duran mucho. Es poco común que los efectos secundarios sean graves. Los síntomas suelen desaparecer a las 24 ó 48 horas después de su aplicación.

Ante la aparición de cualquier síntoma post vacunación, es importante contactarse con su médico para dar información sobre lo ocurrido y recibir indicaciones precisas según cada caso. Se han informado algunos casos de reacciones alérgicas que son muy raras e incluyen síntomas como dificultad para respirar, mareo, desmayo, urticaria, latidos cardíacos irregulares y debilidad. Este tipo de reacción ocurre en unos minutos o algunas horas después de la inyección. Es importante avisarle a su médico si su hijo o en su familia existe alergia a algún medicamento o alimento. Si existen ciertas condiciones la vacunación no es aconsejable o se recomienda vacunar en un lugar seguro como un hospital o consultorio donde haya garantía de atención especializada si surge alguna complicación o reacción alérgica.

¿Desde cuándo debe comenzarse un esquema de vacunación? ¿Por qué hay vacunas que necesitan refuerzos?

El esquema de vacunación sugerido por la OMS y que se cumplimenta en la mayoría de los países bajo esta normativa, se comienza a implementar desde el nacimiento. Algunas vacunas necesitan varias dosificaciones para lograr la cobertura inmunológica, esto sucede porque no todos los componentes de las vacunas tienen la misma capacidad para desencadenar una respuesta protectora y, además, la respuesta protectora puede variar con la edad o con las características del individuo. Para cada vacuna y para cada edad existe una pauta de administración con la que se ha demostrado mayor eficacia. Para alcanzar la eficacia deseada es necesario cumplir la administración de todas las dosis. No nos olvidemos que la vacunación no es más que un plan de “entrenamiento” para el sistema inmune y las dosis múltiples garantizan que ante la llegada del verdadero enemigo esté completamente preparado para enfrentarlo. Además hay enfermedades frente a las cuales la respuesta protectora disminuye con el paso de los años lo que hace necesario la administración de una “dosis de refuerzo” (Por ejemplo la vacuna del tétanos). En el caso de la gripe, por ejemplo, es necesario vacunarse todos los años ya que el virus a partir del cual se fabrica la vacuna suele mutar todos los años.

¿Dónde o quién puede administrar una vacuna?

Es importante que la vacunación la realice personal idóneo. En el caso de México, se realiza de forma gratuita en todas las instituciones públicas de Salud (Secretaría de Salud, IMSS, ISSSTE, SEDENA, SEMAR, DIF, PEMEX, etc.). También en los espacios privados como hospitales y consultorios particulares se pueden colocar, con costo, tanto las vacunas del Programa Nacional como las optativas recomendadas (Varicela, Meningococo, Hepatitis A, etc). Mi recomendación es acercarse a los centros públicos de salud, donde se garantizan las medidas de seguridad, higiene y control de calidad del Programa de Vacunación Universal.

¿Qué enfermedades se pueden prevenir?

Tuberculosis (en su forma meníngea), Hepatitis B, Difteria, Tos ferina, Tétanos, Poliomielitis, Enfermedad por Haemophilus influenza tipo B, Diarrea por Rotavirus, Infecciones por neumococo, Influenza, Sarampión, Rubéola, Parotiditis, Virus del Papiloma Humano. Fuera del esquema obligatorio están:  Varicela, Meningitis por meningococo, Hepatitis A.

Para los que viajan a zonas endémicas hay varias vacunas más como la de fiebre amarilla, pero es necesario consultar dependiendo la región que será visitada.

Desde su punto de vista, ¿las vacunas deben ser obligatorias u opcionales?

Estoy convencida de la necesidad de una vacunación universal sobre todo en las poblaciones infantiles. El tema de la obligatoriedad es sin dudas muy complejo y creo que puede generar más rechazo que empatía en relación a la vacunación. Hay demasiada información errónea que circula por redes sociales y material sin ningún sustento científico que ponen en riesgo el derecho a estar correctamente informados. Quizá podríamos empezar por ahí, brindando información de calidad y excelencia científica que llegue de manera sencilla y entendible para la población general. La mejor vacuna en este caso sería la información.

¿Qué ha detonado que se haya puesto de moda el movimiento antivacuna?

El movimiento antivacunas es un colectivo que ha crecido de forma vertiginosa en la última década. Respaldado por algunas celebridades a nivel mundial del cine, el deporte y la televisión, poniendo en duda el poder inmunológico de las vacunas, a las que acusaban de provocar múltiples reacciones adversas, entre ellas el autismo. Lo terrible de tales afirmaciones es que carecen de rigor científico y han corrido como reguero de pólvora de la desinformación. Estos grupos tomaron fuerza luego de un estudio publicado en 1998 en la revista médica 'The Lancet' por el gastroenterólogo británico Andrew Wakefield y en el que afirmaba que la vacuna de la 'triple viral' -sarampión, paperas y rubeola- era la causante directa de lo que él denominó como “enterocolitis autística”. Era un estudio totalmente sesgado y manipulado que tomó como muestra a una docena de niños autistas.  En fechas posteriores muchos fueron los especialistas e investigadores que intentaron hallar alguna relación directa entre la triple viral y el autismo, no encontrando nada. Cada vez se hacía más evidente que el estudio de Wakefield era realmente un fraude de principio a fin. Pero ya era tarde: el efecto 'bola de nieve' ya se había puesto en marcha y en sólo un año el número de vacunaciones en el Reino Unido habían descendido en un 7%, una cifra que se fue incrementando aún más a lo largo de la siguiente década pese a las advertencias sobre las inexactitudes fraudulentas del estudio. El Consejo Médico Británico decidió suspenderlo como facultativo y le retiró la licencia médica. Desde 2010 se le prohibió ejercer su profesión en el Reino Unido. El daño estaba hecho. Y ha crecido a pasos agigantados. Hoy en día estamos viendo lamentablemente un incremento en el número de casos de enfermedades que ya estaban prácticamente erradicadas.

¿Cuáles son las consecuencias de que los niños no sean vacunados?

En principio estar expuestos a enfermarse, padecer complicaciones, secuelas o morir por enfermedades completamente evitables. Por otro lado, generar una ruptura en el cerco inmunológico creado por las personas vacunadas, que ayuda a que aquellas personas que no puedan vacunarse se encuentren protegidas y la re circulación de patógenos ya controlados.

Por qué existe la creencia de que las vacunas aumentan el riesgo de padecer autismo o problemas de atención

El estudio fraudulento que Wakefield publicó indicaba esa asociación. Se han realizado estudios científicos que lo desmienten pero ha quedado instalado en cierta parte de la sociedad. De hecho, el compuesto con que se asociaba exactamente este evento es el Tiomersal. Ante tal posibilidad -y a pesar de que se demostró que no existía relación alguna- las autoridades sanitarias de un gran número de países decidieron eliminar el compuesto de la mayoría de vacunas, quedando sólo en unas pocas y en cantidades tan ínfimas que lo convertían en inocuo.

¿En qué casos puede ser mejor no vacunar? ¿Existen?

Sí, claro que existen esos casos, por ejemplo aquellos pacientes  con alteración de su sistema inmune, pacientes inmunodeprimidos, con cáncer, VIH o enfermedades reumatológicas que necesitan tratamientos inmunosupresores. A estas personas no se las puede vacunar con vacunas a virus vivos o atenuados.

Cómo llevar el control de la vacunación o cómo saber si a mi hijo le hace falta una vacuna

Cuando un niño nace le entregan a sus padres una cartilla o carnet de vacunación. Allí se dejará constancia de cada dosis administrada y servirá de control tanto para sus padres como para los trabajadores del sector salud. Si tienes dudas, consulta la cartilla o lleva a tu hijo al centro de salud más cercano o a su médico de cabecera o pediatra para que le brinde información certera acerca de su esquema de vacunas.

Hay que recordar que la vacunación universal no es sólo un acto individual de protección, es también un acto colectivo de cuidado comunitario.

 


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